Los alpes nos esperan

Esta entrada es la continuación y recuperación de las experiencias de Un viaje de locos y un viaje de locos II y ¿Probamos a hacer autostop?

14 de Julio. La mañana había amanecido con algo de niebla, algo típico en un paisaje de alta montaña, pero aún así lucia el sol. Nos disponíamos a dejar Vielha camino de la frontera con Francia y rumbo a nuestro próximo objetivo, las etapas de los Alpes y concretamente la que terminaba en Alpe D´huez. Más de 300 km en línea recta que se convertían en unos 600 o 700 km de recorrido. Todo esto guiados por nuestro precioso mapa de carreteras de Francia y siempre calculado a ojo.

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Mientras esperábamos en la parada del bus que nos llevaría hasta la frontera con Francia, concretamente hasta Fos, llenábamos un poco nuestros estómagos improvisando un desayuno aprovechando los recogido de la caravana publicitaria del Tour de Francia. Fos es un pequeño pueblo del departamento francés del Haute-Garonne. Allí, en Fos, debíamos coger otro autobús que nos llevara hasta St. Gaudens o Toulouse, dos de las ciudades más grandes de este departamento y en las que presumíamos que podríamos encontrar algún transporte hacia Grenoble, nuestro objetivo de viaje.

Pero, las cosas no siempre resultan tan sencillas como se planean. Llevábamos más de hora y media esperando un bus en Vielha y no pasaba ninguno. El tiempo se nos echaba encima y no podíamos seguir esperando, así que tomamos una nueva decisión, llegar andando hasta Fos. Aproximadamente 28 Km de recorrido cargados con dos mochilas cada uno y sin tener la certeza de llegar a una hora que nos permitiera poder coger algún autobús hasta el próximo destino. En cualquier caso, guardábamos una bala en la recámara. Una vez probada la experiencia de hacer autostop no dudábamos en volver a utilizarla en cualquier momento.

Caminábamos con paso tranquilo, extendiendo nuestra mano y sacando el dedo al paso de cada vehículo que oíamos, hasta que en un momento del camino un coche para. Nos acercamos, nos invita a subir, es francés y el coche pequeño así que ya que yo sí que chapurreo un poco el idioma a Jumi le toca ir atrás casi en el maletero. Le pedimos ir hasta St. Gaudens, pero el no llega hasta allí, así que le pedimos que nos deje en Fos.

Acabamos de recorrer 28 de los 600 Km que nos quedan por delante y ahora solo nos queda esperar un bus que nos lleve hasta Toulouse. Este es el momento en que descubrimos lo importante que es conocer las costumbres, la historia y sobre todo las fiestas del lugar que estamos visitando.

¿Recordáis que día estábamos comenzando nuestro camino hacia los Alpes? Efectivamente, es 14 Julio. Para que no lo sepa el 14 de Julio en Francia se celebra la fiesta de la Federación en conmemoración de la toma de la Bastilla que tuvo lugar el 14 de Julio de 1789. Es la gran fiesta francesa y… en estos pueblos no hay transporte público.

Toca decidir de nuevo que hacer. Hasta Toulouse nos separan unos 150 Km, así que la decisión está clara. Volvemos a caminar y sacar el dedo. Esta vez no caminamos mucho, apenas unos 3 o 4 kilómetros después de comenzar un coche para 100 metros delante de nosotros. No nos lo podíamos creer, Jumi estaba haciéndome una foto en el momento exacto de la parada y la reacción fue inmediata:

– ¡Acho ha parado! ¡Corre, ha parado!

Llegamos corriendo donde estaba el coche, una señora se baja y nos pregunta hacia donde vamos. En francés le contesto nuestro destino y ella al escucharme hablar pregunta

– ¿Españoles?

– ¡Sí! – contesto alegrándome de poder expresarnos ampliamente con ella.

Montamos en el coche, donde además viajaba su madre, una señora mayor muy agradable y que nos contó muchas historias de su país y de la costumbre de parar siempre a recoger a quien iba caminando. No lo he dicho, pero eran de Costa Rica.

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Al fondo nos esperaba el coche…

Durante el camino hacia Toulouse pudimos conversar de muchas cosas y vivir algún momento de risas, como cuando el hijo de la señora que nos recogió la llamó por teléfono y escuchó voces (él le tenía advertido que no recogiera a nadie en la carretera, que Francia no era Costa Rica y que podía pasarle algo), ella le decía que era la radio y nos mandaba callar. A veces no nos damos cuenta de como hemos ido construyendo la desconfianza entre nosotros, es lógico que pasen cosas desagradables a veces, pero la masificación de los sucesos negativos por parte de los medios de comunicación nos ha hecho concebir el mundo que nos rodea y más aún a quienes nos rodean como seres extraños y peligrosos de quienes conviene alejarse.

Llegamos a Toulouse, nos dejan en la misma estación de tren de Toulouse. ¡Objetivo cumplido! 150 kilómetros menos hacia los Alpes y aún nos quedan 2 días para alcanzarlos.

El tren hacia Grenoble no salía hasta las 00:13 horas, así que pudimos aprovechar para hacer un poco de turismo por Toulouse y conocer esta bella ciudad francesa.

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15 de Julio, 8:41 horas de la mañana. Llegamos a Grenoble, capital de los Alpes franceses. ¡Estamos en los Alpes!

 

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BIKES VS CARS ¿CUÁNDO ACABARÁ LA GUERRA?

Acabo de ver el último documental de Fredrik Gertten “Bikes vs Cars” (podéis verlo en filman por 2 euros). La verdad es que el documental en sí no tiene nada nuevo que no sepamos quienes, de una u otra forma nos movemos por nuestras ciudades en bici. Es decir, el documental merece la pena, por supuesto, pero no resulta indispensable para comprender la deriva que están tomando nuestras ciudades, desde las más pequeñas a las grandes aglomeraciones como Madrid o Barcelona.

Captura de pantalla 2015-06-09 a las 18.21.00

Sin duda mi frase favorita del documental es aquella que suelta un taxista de Copenhage, ciudad más que conocida por el volumen de ciclistas que diariamente circulan por sus calles:

“No es que odie a los ciclistas, tengo amigos ciclistas y son hasta majos”

¿No os recuerda a alguna otra frase parecida pero con distinto sujeto?

Los ciclistas somos un estorbo. Evidentemente, no somos un estorbo para todo el mundo, pero estorbamos. En la carretera, en las calles, por las avenidas, en los carriles o (quienes lo hacen) por las aceras. Quien aún piense que no es así, también puede deleitarse con el documental Guerra en las carreteras británicas y del que hablaremos en otra ocasión.

Habrá quien, quizás vea los problemas que se retratan en el documental de Gertten como algo lejano o para nada parecido a lo que se vive en las ciudades españolas, y por supuesto totalmente contrario a lo que acontece en Granada. Pero, quizás y solo quizás, tendríamos que preguntarnos por las constantes colas de coches en hora punta que se viven en diversos puntos de la ciudad o por las soluciones para hacer una ciudad habitable en movilidad para todas y todos.

La última gran muestra de estas soluciones, ha sido el criticado carril bici de Camino de Ronda. ¿Por qué resulta tan difícil aprovechar las obras que ya estaban en marcha para adaptar la amplitud de los carriles a la circulación y la convivencia de todas/os?. En el caso de Granada la gente de Biciescuela Granada y de la Oficina de la bicicleta de Granada están haciendo un gran trabajo de información, reivindicación y propuestas de cambio. La pregunta obligada es ¿hasta que punto el lobby del coche deja que las correspondientes instituciones pongan en marcha soluciones que van contra sus intereses?

Esta última pregunta, es abordada con bastante amplitud en el documental de Gertten, sin duda arrogando preocupantes respuestas. Por otro lado, cabe preguntarse si es el carril bici la solución a estos problemas, mi posición es contraria, por supuesto, a los carriles bicis que hoy en día se están construyendo en nuestras ciudades, pero en general a toda solución que no pase por un cambio en el paradigma movilidad y crecimiento que vivimos en nuestra sociedad. Si queréis más información sobre esto último, puede que os merezca la pena visitar la página enbicialtrabajo.wordpress.com y echar un vistazo a sus manuales y cursos.

El hecho de que, en mi opinión el documental no descubra nada nuevo para montamos en bici, no quiere decir que no sea 100% recomendable, para quienes están preocupadas/os por el futuro de nuestras ciudades, la movilidad dentro de ellas y en su periferia o para quienes están comenzando a adentrarse en el mundo de la bici, que afortunadamente cada día son más.

Gertten se adentra en distintas ciudades del mundo para presentarnos toda la problemática relacionada con la movilidad y con las luchas, soluciones y propuestas construidas por distintos colectivos ciclistas, desde Sao Pulo a Los Ángeles, pasando por Copenhage o  Toronto, donde cada 6 horas muere atropellado un ciclista y cada 3 un peatón, y que en la actualidad cuenta con un alcalde dispuesto a resolver los problemas del tráfico en su ciudad, eso sí, a su manera…

“Los ciclistas son un coñazo para los conductores” 

“badenes no estandarizados, señales de stop… todo aquello que sirva de obstáculo para los coches, está ahí.”

“no soporto los carriles bici”

(Rob Ford, alcalde de Toronto)

Para este señor, las soluciones a los problemas con el tráfico son la reducción del transporte publico, construir más aparcamientos a costa de carriles bici… No creo que haga falta comentar más.

Sin duda, si hay algo que destacar del documental es como Gertten logra enmarcar la lucha por los espacios en la ciudad dentro de lo que en realidad es, una lucha mucho más amplia por otra forma de convivencia, encuentro y respeto entre personas dentro los lugares que habitamos.

¿Podremos finalmente vencer a los lobbies y multinacionales del petróleo y el automóvil para garantizar unas ciudades más acogedoras con las personas y el medio ambiente?

Pincha aquí para ver el trailer del documental.

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Un regalo de cumpleaños (el año que cumplí un sueño)

Desde hace bastantes años tengo por costumbre hacerme mi propio regalo de cumpleaños, una forma de animarme a mí mismo a seguir adelante, cuando no de poner al límite mis capacidades físicas y mentales.

Desde que tengo uso de razón he practicado algún deporte. Comencé jugando al fútbol en distintos equipos, el fútbol fue y es mi pasión pero, practicarlo, jamás fui un amante de sentarme a ver ningún partido y hoy soy ante todo y sobre todo muy crítico con aquello que quieren llamar fútbol y yo llamo “negocio”. Practiqué atletismo un tiempo, corriendo también algunas carreras, pero mi verdadera pasión llegó con el ciclismo, un deporte que me contagió mi padre y con el que comencé a disfrutar del placer de sentirme libre conociendo nuevos lugares y sintiendo la felicidad de superarme a mí mismo cada día.

Del diario:

– 30 de Septiembre de 2007.

“El camino hasta aquí ha sido bastante duro. En realidad nunca pensé que podría llegar a estar en forma para hacer una locura como esta, aún hoy no sé si esto es buena idea, ni siquiera si podré llegar a completar el recorrido”

…-

Perfil del recorrido completo de la marcha

Perfil del recorrido completo de la marcha

Todo comenzaba unos 3 meses antes, cuando buscando algún nuevo reto por realizar me topaba con la IV Marcha cicloturista Juan Martínez Oliver, Miré el recorrido y me enamoré del perfil, aquello parecía la etapa de cualquier Tour de Francia o Vuelta a España, de hecho fue parte de las etapas de la vuelta en 2004 y 2006 y posteriormente en 2009.

Estaba decidido, tenía que comenzar a prepararme para poder participar en aquella carrera cicloturista. Había algo más, tenía el firme propósito de demostrar que un mindundi como yo, que solo comía espaguettis y llevaba una fruta o galletas para sus salidas en bici también podía correr una cicloturista de estas, ya sabéis…

Comencé a plantearme un entrenamiento más o menos a medida, subiendo poco a poco los kilómetros que hacía y mejorando las prestaciones en subida por los alrededores de Granada. La fecha se acercaba y no veía nada claro, aún en Agosto no me había apuntado a la carrera.

Ese mismo mes de Agosto tuve la suerte, junto a Jumi y Lydia, de ir de vacaciones a Benasque. Las vacaciones son para disfrutarlas y yo lo hice, pero además de disfrutar de la compañía, el paisaje y los buenos ratos me propuse disfrutar de la bici por aquellas montañas de los Pirineos. Resultó difícil meter la bici en un Nissan Micra donde además tenían que viajar nuestros equipajes y nuestros cuerpos. Dificultad que creció por la oposición (Lógica, por otra parte) de mis compis de viaje a mi propuesta. Después de propuestas y debates finalmente puede meter mi querida orbea en el maletero del Micra mientras yo viajaba con todo el equipaje encima en el asiento de atrás. Sacrificios que uno está dispuesto a hacer por, por… por cabezonería, mejor no buscar justificaciones.

Estaba en los Pirineos, en Benasque y mi prueba de fuego sería hacer una ruta por aquellos parajes con la subida final a Ampriu- Cerler. Mis sensaciones y mis fuerzas tras aquella ruta marcarían mi decisión definitiva sobre la posibilidad de inscribirme en el la Marcha cicloturista Martínez Oliver.

Perfil de la subida a Ampríu Cerler. (imagen extraída de http://www.adrianlorente.com/puertos/datos/HU/cerler-ampriu.html)

Perfil de la subida a Ampríu Cerler. (imagen extraída de http://www.adrianlorente.com/puertos/datos/HU/cerler-ampriu.html)

Después de aquel día no había nada más que decidir, cogí el ordenador (sí también  me había encargado de echarlo al equipaje) busqué junto a Jumi un punto wifi en el pueblo de Benasque (sorprendentemente sí que había) y me inscribí en la IV Marcha cicloturista Martínez Oliver. No había vuelta atrás y lo único que me quedaba era seguir entrenando y preparándome, para ello contaba con todo el mes de septiembre en el que tendría que buscar la forma de combinar mi trabajo y horario como camarero con las intensas horas de preparación sobre la bici.

———

Y todo para que llegara este preciado día. Hay quien constantemente me ha preguntado – ¿para qué? ¿qué necesidad tienes de hacer eso? ¿qué ganas tú haciendo una burrada así? ¿acaso te pagan?-

Queréis que os diga cual es la respuesta a todas esas preguntas: “Libertad”. Nunca he logrado sentirme más libre que cuando montado en mi bicicleta recorro carreteras y senderos, a veces conocidos otras veces por descubrir, no hay nada que pueda pagar la sensación que produce llegar a lo más alto de una subida y disfrutar mientras desciendes de los recuerdos del camino recorrido. Son sensaciones, sentimientos y lógicas que escapan a la progresiva mercantilización de la vida en la que nos adentramos como sociedad día a día. Es una forma de escapar de todo durante unos instantes, unas horas. Una forma de saberte capaz de todo lo que nunca pudiste creer alcanzar.

Llegué a Almería un día antes de la marcha cicloturista, en tren, con el suficiente tiempo de viaje para plantearme todo lo que me quedaba por delante al día siguiente. Había cogido una habitación en un hotel de la ciudad y un gran amigo, Enrique (o el “bisbi” como lo llamamos algunos amigos y compañeros de carrera) me enseñó esa misma noche parte de la ciudad. Más tarde llegaría mi padre junto con su mujer y mi hermana. Habían decidido ir para acompañarme y llevarme de vuelta a Granada después de la marcha.

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En el hotel la noche antes preparando las cosas para la marcha

del diario:

– 29 de septiembre de 2007.

“No sé por qué pero estoy nervioso. Mañana es mi cumpleaños y se me ha ocurrido regalarme 165 kilómetros sobre la bici. Tengo dudas de que vaya a terminar y mi mayor miedo es enfrentarme a la dificultad de rodar en gran grupo, no saber moverme bien entre tanta bicicleta, caerme o lo que sería peor, provocar la caída de alguien…”

La noche anterior a la marcha no conseguía coger el sueño y peor que eso, saber lo importante que era dormir bien el día antes me causaba un mayor estrés que generaba una mayor incapacidad de dormir.

30 de septiembre por la mañana.

Todo estaba listo. Después de un copioso desayuno de hidratos de carbono me disponía a montarme sobre la bici para una hora después salir rumbo a alcanzar mi preciado regalo de cumpleaños. Como compañeros de viaje llevaba mi bici, los nervios hicieron que se me olvidara en Granada el pluviómetro y el cuentakilómetros de la bici, pero poco importaba aquello, para mí lo realmente importante era disfrutar aquellas horas y terminar aquel reto.

Para alimentarme (al margen de lo que la organización nos diera en los puntos de avituallamiento) llevaba un plátano, varias galletas (son compañía indispensable en mis salidas) y dos barritas de cereales de esas de supermercado. en los bidones uno de lleno de agua y otro de Aquarius. Sí, yo no conocía ni había probado los geles, ni la glucosa o barras proteicas…

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Lo primero que sorprende en una marcha de estas es la inmensa cantidad de participantes que te encuentras, mujeres, hombres, más jóvenes, mayores, más profesionales, menos…

Salida en la ciudad de Almería

Salida en la ciudad de Almería

Situarme en la línea de salida ya fue toda una odisea, y cuando por fin se da la salida por megafonía notas como el corazón te va a mil por hora, casi como si estuviese subiendo un puerto con rampas del 12 o 13 por ciento de desnivel. La sensación de sentirte perdido mientras ves como te adelantan por un lado y por otro y de buenas a primeras te descubres en cola del pelotón como si una marabunta de bicicletas te hubiese engullido poco a poco mientras tú estabas absorto observando todo lo que sucedía a tu alrededor. Es entonces cuando entiendes todo aquello que sabes en teoría, pero que tan difícil resulta llevar a la práctica, todas esas dinámicas que se dan en el pelotón: por donde subir, como buscar el hueco, mantener el ritmo, y todo en un pelotón que ¡iba neutralizado hasta llegar a la primera subida del día!.

En el kilómetro 51 comenzaba la primera subida del día, el ascenso al alto del Velefique, justo antes del comienzo del puerto se realizaba el primer avituallamiento, momento para coger algo de fruta, más líquido y aprovechar para parar y vaciar los líquidos injeridos en el desayuno y acumulados en la vejiga (este es un aspecto poco conocido, pero con estos kilometrajes quienes van en bici también tienen necesidades fisiológicas aunque no salgan en la tele ni se comenten, no son extraterrestres…)

Perfil y altimetría del alto del Velefique

Perfil y altimetría del alto del Velefique

Se daba la salida lanzada, tramo libre y comenzaba la subida a este coloso del sur. Sobre el papel, para mí esta primera subida era la más dura (claro que sin conocer ninguna de las dos), no tenía ningún descanso y varias rampas subían en porcentaje del 14%, tenía claro que los primeros kilómetros de subida tenía que frenarme mucho (como si yo fuese a correr demasiado…). En cuanto dejan libertad de movimientos asombra ver las aceleraciones de la gente. Comienzan a pasarte bicis por todas partes, ves como te van dejando atrás y de vez en cuando, para consolarte o simplemente para comprobar que no vas el último miras hacia atrás y suspiras “uf aún hay quien va peor”.

Durante la subida al Velefique

Durante la subida al Velefique

Fue en los primeros kilómetros donde comencé a hacer amigos, primero con otro chico que cogí al principio de subida, ambos llevábamos más o menos un ritmo parecido y participábamos por primera vez en una marcha cicloturista. Es agradable la forma en que se comparten experiencias de este tipo sin preparación ni intención previa de hacerlo. Poco a poco íbamos alcanzando gente, en algunos momentos nos decíamos nos empujábamos a subir el ritmo o a calmar nuestra marcha:

– ¿Cómo vas?

– Bien.

– ¿Tiramos por aquellos? ¿un poco más de ritmo?

– ¡Vamos!

Pasaba un fotógrafo de la organización, alcanzábamos a algunos más. La adrenalina que inundaba mi cuerpo crecía por momentos al ver que pasaban los kilómetros y mis piernas respondían a la subida de una forma impresionante, ningún atisbo de dolor, de cansancio o de fatiga. Casi no pensaba en que después de llegar a la cima aún me quedarían 100 Km para terminar la marcha, nada me hacía pensar en lo que estaba por llegar…

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El descenso fue otra experiencia inolvidable, sobre todo porque ahora veía como me adelantaban todas aquellas personas que en la subida había pasado, es decir, como bajador a pesar de no tocar mucho el freno se veía que no tenía experiencia alguna. Quizás tampoco jugaba muy a mi favor los 63 Kg. con los que me había plantado en la salida, un delgaducho con pocas piernas para rodar, algo que sufriría más adelante.

Nuevo avituallamiento en Bacares Km 76. Oportunidad para llenar los bolsillos con toda la fruta y comida posible, en mi caso sobre todo plátanos y alguna barritas, mucha líquido y… de nuevo a la carga.

Otra vez la carretera se ponía cuesta arriba, pero algo había cambiado en mi cuerpo. Apenas llevaba dos kilómetros de subida, íbamos juntos un grupo de unos 5 o 6 participantes, haciendo grupeta y poniendo un ritmo en el que todos fuésemos cómodos. Pero yo no iba para nada cómodo, no era cansancio ni fatiga, mi respiración fluía perfectamente pero, mi rodilla izquierda no me dejaba caminar. El dolor era cada vez más agudo, subí marchas para mantener un pedaleo lo más ligero posible pero me era imposible transmitir fuerza a los pedales, mi ritmo era paulatinamente más lento. Me quedaba del grupo. Aquel compañero con el que había realizado la anterior subida completa, con el que tan buena amistad había hecho se puso a mi lado para preguntarme y seguir conmigo. Pero yo no sabía si podría terminar y sabía que no podía hacer que otra persona se quedara conmigo sin saber si yo podría terminar todo el recorrido. Le dije que siguiera, que no se preocupara que vería si podía terminar y si no me bajaba. Mentira. En mi cabeza no se encontraba la posibilidad de bajarme de la bici, mi deseo de terminar era demasiado grande como para dejar a medias aquel loco regalo de cumpleaños.

Bajé el ritmo, en cada pedalada el dolor de mi pierna se agudizaba. En cualquier otro momento, en cualquier salida por los alrededores de Granada me habría bajado de la bici… Mentira. Habría bajado el ritmo como bici aquel día, habría tardado 3 horas más en terminar mi recorrido, pero algo muy grave debe pasar para bajarme de la bici.

Iban pasando los kilómetros y ahora sí que iba solo. A mitad de puerto, poco antes del pequeño descansillo empezaba a encontrarme mejor de la pierna, el dolor no dejaba de estar ahí, pero no era tan agudo, pasé a otro participante y me acercaba a la cima poco a poco pero a ritmo constante. El descanso supuso un soplo de aire fresco para mi rodilla y solo me quedaban los 4 últimos kilómetros de subida y la dura rampa del 14% que se encontraba a unos 2 kilómetros de la cima.

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Ya veía el paso por la cima, la medición de tiempos… ¿¡¿¡Qué!?!? ¿qué habían quitado ya la medición de tiempos?. Nada importaba, tan solo la satisfacción de haber superado los problemas de la subida y encontrarme en la cima del Calar Alto era suficiente para hacerme sonreir. Nadie que no haya subido un puerto en cualquiera de las formas posibles puede comprender la sensación que recorre el cuerpo después del esfuerzo realizado. Cerrarse el maillot, bajar las marchas y meter el plato grande para enfrentarte al viento mientras desciendes acoplándote lo más posible a la bicicleta, negociar las curvas, calcular el momento de frenado, lanzar la bici en cada recta…

Las Alcubillas Km 126. Justo al final de la bajada terminaba el tramo libre, la carrera volvía a estar neutralizada y justo antes de esa neutralización había un nuevo avituallamiento.

Era aquí, en este avituallamiento en Las Alcubillas donde la organización nos comunicaba que estábamos fuera e tiempo, que teníamos que subir al autobús y terminar los 43 kilómetros que restaban de marcha en bus o por el contrario no se responsabilizaban de nosotros.

Algunas de las personas que estábamos allí montábamos en cólera, no éramos pocas las personas que quedábamos por terminar (más de 20 o 30) y no estábamos dispuestas/os a montarnos en un autobús para llegar así a Almería…

Seguíamos adelante, en principio salimos un pequeño grupo, yo quedé con otros 3 participantes, fuimos dando relevos durante todo el llano de vuelta hacia Almería y era aquí donde vendría mi segunda crisis. Mi poco peso y poca corpulencia me hacía avanzar lentamente con el viento en contra, mis compañeros me veían sufrir de cara al viento e insistían – “ponte detrás, no des relevos”. Pero, el orgullo y la sensación de ver a otras personas partiéndose la cara frente al viento no te deja quedarte quieto… claro está, hasta que te dicen “¡quédate detrás! tenemos que llegar todos, si relevas no llegas”.

¡Ya se veía la meta!. Después de más de 7 horas sobre la bicicleta no se pueden explicar las sensaciones que se tienen al alcanzar un sueño. No quedaba paella (la organización había preparado una paella para los participantes), pero no importaba. En la meta me esperaban algunos familiares y algún amigo y sobre todo la satisfacción de haber cumplido un reto.

No sé como agradecer a aquellos 2 grandes compañeros de carrera el apoyo y la ayuda que me prestaron porque sin ellos jamás hubiese llegado a la meta de Almería, por más que mi dura cabeza insistiera y mi psique esté preparada para hacer frente a esas adversidades mis piernas no podían haber terminado aquellos 40 kilómetros solas. Solo entonces te das cuenta de esa otra parte del ciclismo que nadie comprende, esa parte en la que el compañerismo y el apoyo al compañero es lo más importante, esa parte en que el sacrificio se vuelve colectivo y las metas no son individuales sino grupales. Solo entonces sabes por qué en esos 169 kilómetros no te has bajado de la bici por más que lo hayas pensado más de 2 y 3 veces. Solo entonces comprendes que lo que te han enseñado esos 169 km de esfuerzos, alegrías, dolores y sueños no puede aprenderse en libros, clases ni teorías. Solo entonces aprendes lo importante que es vivir la vida abierto a todo lo que tiene que enseñarte el recorrido.

Junto a dos grandes personas que hicieron que llegara al final

Junto a dos grandes personas que hicieron que llegara al final

¡Feliz cumpleaños David!

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¿Castigando el cuerpo o disfrutando de sus posibilidades? (Preparando la III Qaryat Al Kantar)

Aquí estoy de nuevo metido en una de esas idas de olla que me vienen de vez en cuando. Desde hace un tiempo suelo regalarme algo por mi cumpleaños, siempre buscando alguna cosilla que me haga disfrutar de ese día o en días ligeramente anteriores o posteriores a la fecha. Una forma de darle una alegría al cuerpo y a mí mismo.

Este año, cuando parecía que todo iba encaminado a viajar a Ponferrada para disfrutar de los campeonatos del mundo de ciclismo en carretera, me topé hace unos días casi por casualidad, con un pequeño folleto que anunciaba la III BTT Maratón Quaryat Al Kantar. Las dudas sobre la posibilidad de inscribirme sobrevolaron mi cabeza y claro, en esas estamos aún mientras procuro poner a punto la forma para realizar la carrera con un mínimo de posibilidades de… terminarla jejeje.

PERFIL III BTT MARATÓN QUARYAT AL KANTAR

PERFIL III BTT MARATÓN QUARYAT AL KANTAR

Solo tenía tres semanas para poner a punto la forma (ahora me queda solo una), pero como soy algo cabezota y hasta el último minuto no suelo tirar la toalla… Así que aprovechando el entrenamiento y sin dejar de lado la serie de recorridos por los parajes de Granada, os dejo esta nueva ruta que nos descubre nuevos pueblos y lugares de la provincia granadina.

La ruta comienza como es de costumbre en el paseo del salón dirección a Cenes de la Vega, un pueblo del que ya hemos hablado en otras ocasiones en este blog, y que es paso casi obligado para una gran cantidad de rutas ciclistas por carretera y BTT.

El principio del recorrido hasta el kilómetro 25 apróximadamente, es exactamente el mismo que se hace para seguir la ruta que nos llevó a Tocón de Quentar. Todo este recorrido lo hemos cubierto por carretera, pero a partir de este momento, justo después de pasar la Fuente de los Trucheros, tomaremos el desvío hacia la izquierda que nos llevará al cortijo de Aguas Blancas y al área recreativa que tiene el mismo nombre.

Perfil de la ruta

Perfil de la ruta

Ruta Granada- La Peza

Ruta Granada- La Peza

Este área recreativa de Aguas Blancas nos abre a nuestro paso un sin fin de zonas con barbacoas, mesas y bancos. Todo este área situada junto al barranco del polvorista tiene catalogación de  Lugar de Interés Comunitario (LIC), ya que es uno de los pocos refugios de Andalucía donde se mantienen poblaciones de cangrejo de río autóctono (Austropotamobius pallipes). El río Aguas Blancas continúa su curso pasando por la presa de Quentar, el propio pueblo de Quéntar y Dúdar, hasta desembocar en el Genil donde sus aguas sirvieron para abastecer la histórica fábrica de papel “el blanqueo” (esto suena un poco regular ehh!! jejeje) construida por Fernando Wilhelmi, empresario Alemán que llegó a ser cónsul de su país en Granada. Unida a la historia de esta fábrica se encuentra la figura de Bertha Wilhelmi una de esas mujeres olvidadas en la memoria y que realizó un papel de vital importancia para el desarrollo de la educación progresista en Granada.

Una vez pasado el cortijo de aguas blancas, hoy convertido en sede (espacio natural scout) del grupo scout Illiberis, nos encontraremos con una trifurcación, siguiendo de frente o girando a nuestra izquierda nos adentramos en el área recreativa de Aguas blancas, en su lugar nosotros tomamos la pista que sale por nuestra derecha para comenzar la subida que nos llevará a la cima del puerto de los Blancares (1.297 metros). La subida transcurre integramente por pista de tierra. Alternando pequeñas subidas con descansillos e incluso alguna que otra bajadilla de respiro. Se trata de una subida no muy dura que permite llevar un ritmo constante sin porcentajes elevados.

Una vez que salimos a la carretera GR-SE-39 que une Granada con la Peza, nos dirijimos  hacia el municipio de La Peza en un descenso bastante rápido y cómodo. Aprovechamos para reponer líquidos y comer alguna pieza de fruta para prepararnos para la vuelta.

La Peza fue siempre un punto clave de comunicación entre el levante de la península y la vega de Granada, desde los gascones que fundaron Illiberis, que desde aquí trazaron un desvío hasta la vía Augusta. En época musulmana, ya denominada como Labassa, se construyó el castillo fortaleza del que hoy se conserva, sobre todo, la torre del homenaje. La Peza forma además parte de la ruta Münzer del legado andalusí, denominada así en honor al médico, humanísta y viajero alemán Jerónimo Münzer.  En última instancia la historia de La Peza se encuentra unida a la de Manuel Atienza, su alcalde carbonero, que organizó y llevó a cabo el enfrentamiento del pueblo a los franceses en 18.10.

Fuente en homenaje a Manuel Atienza (el carbonero-alcalde) en La Peza)

Fuente en homenaje a Manuel Atienza (el carbonero-alcalde) en La Peza)

La vuelta la afrontamos por la misma carretera por la que hemos descendido, enfrentándonos de nuevo a la subida al puerto de los Blancares, que se ha subido en varias ocasiones en la vuelta ciclista a España. Como podéis ver en el perfil que os dejo un poco más abajo, se trata de un puerto suave, catalogado de 3ª categoría y que en ningún momento supera el 6.5 % de pendiente.

Perfil y altimetría del puerto de Los Blancares desde La Peza (fuente: altimetrías.com http://www.altimetrias.net/aspbk/verPerfilusu.asp?id=209)

Perfil y altimetría del puerto de Los Blancares desde La Peza (fuente: altimetrías.com http://www.altimetrias.net/aspbk/verPerfilusu.asp?id=209)

En la cima de Blancares tomaremos el desvío hacia la derecha para adentrarnos de nuevo en la pista de tierra que nos llevará hasta aguas blancas. Desde aquí y hasta el cruce con la carretera de Granada-Pinos Genil el recorrido es prácticamente en bajada alternando algún falso llano. En este cruce giraremos a la derecha de nuevo para dirigirnos hacia Granada, terminando nuestra salida en el Paseo del Salón.

Os dejo el enlace al track de wikiloc:

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=7766346

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Descubriendo los parajes de Granada: El Llano de la Perdiz (circuito deportivo)

Seguimos con este conjunto de entrada para descubrir distintas rutas por los alrededores de la ciudad de Granada. Esta vez no vamos muy lejos, nos quedamos junto a la ciudad, en el entorno de la dehesa del generalife y la Acequia Real.

Paseo del salón- Llano de la perdiz

Paseo del salón- Llano de la perdiz

Se trata de una ruta sencilla y corta que nos permitirá poder contemplar toda la belleza de  Granada y sus alrededores, incluyendo Sierra Nevada y adentrándonos en los vestigios que se conservan a lo largo del camino del pasado nazarí de la ciudad.

Granada desde el Llano de la Perdiz

Granada desde el Llano de la Perdiz

En esta ocasión para subir al Llano de la Perdiz me dirijo hacia el paseo del salón, dirección Cenes de la Vega, aunque unos metros después de dejar atrás las últimas casas de Granada tomamos el desvío hacia la salida a la carretera de la sierra, para hacer la rotonda que nos situará en el comienzo de la subida a la Alhambra.

En el comienzo de la subida, más o menos el primer kilómetro, es quizás la parte que se hace algo más dura, posteriormente cogemos ritmo y poco a poco vemos superados estos primeros dos kilómetros que nos dejarán en la rotonda que nos dirige hacia el Llano de la Perdiz.

El principio es bastante suave discurriendo siempre por una pista más o menos asfaltada, pero de esas en las que se agarran bien las ruedas. Durante la subida nos encontraremos un gran número de senderos que cortan nuestro camino y, que de seguir alguno de ellos nos adentrarían en distintas zonas de esta sierra granadina, o senderos que nos llevarán por otros caminos al circuito deportivo del Llano de la Perdiz.

Comienzo de la subida al Llano de la Perdiz

Comienzo de la subida al Llano de la Perdiz

En el kilómetro 2 y 400 metros aproximádamente de la subida al Llano nos encontramos con el área recreativa del Aljibe de la Lluvia. El aljibe que da nombre a dicha área es y fue el centro neurálgico de toda la dehesa del Generalife. Hablamos de un aljibe que tiene más de 1.000 años y que regaba el palacio de Dar al-Arusa recogiendo las aguas de lluvia y de escorrentía superficial en una cisterna, que hoy  se puede contemplar prácticamente enterrada. Su importancia en la época radica de la altura a la que está situado (998m aprox.), que le permitía llevar las aguas recogidas a otras muchas partes de la dehesa del Generalife. La historia e importancia del aljibe de la Lluvia no termina aquí, ya que con la llegada de compañías francesas e hispano-francesas para explotar las arenas auríferas del cerro del Sol a finales del siglo XIX, se construyó una alberca que serviría para dar servicio a dichas compañías en su búsqueda de “El Dorado” granadino.

Aljibe de la Lluvia

Aljibe de la Lluvia

Desde el aljibe de la lluvia nos quedan apenas 1.5 Km para llegar a la cima de esta corta subida, que terminaremos acercándonos al famoso reloj de sol que precede al Llano de la perdiz, y recorriendo la pista de mountain bike del circuito deportivo aprovechando para disfrutar de las maravillosas vistas que nos ofrece este cerro cercano a la ciudad de Granada.

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Una vez aquí la bajada es bastante fácil por el mismo camino que recorrimos al subir.

Os dejo el enlace al track de wikiloc:

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=6965458

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Descubriendo los parajes de Granada: La sierra de Huétor (Cueva del gato-Nívar-Víznar)

Ayer fue un nuevo día de disfrute, o sufrimiento (explicación en la pdta.) sobre la bici. Esta vez cambiaremos nuestra orientación para dirigirnos al norte de Granada cruzando la Sierra de Huetor.

Perfil y recorrido

Nuestra ruta comienza justo pasando la fábrica de cerámica fajalauza, donde se produce la típica cerámica del albaicín granadino, denominada así en honor a una de las puertas de acceso de la muralla del Albaicín (Puerta de fajalauza o del collado de los almendros) situada en la parte alta del mismo barrio.

La carretera nos llevará ascendiendo continuamente desde aquí, hasta el alto de Puerto Lobo camino del Puerto de la Mora. Tras dos kilómetros en los que la carretera se nos agarrará bastante no tanto por el porcentaje como porque nuestros músculos aún están fríos, la pendiente suaviza llegando a una antigua gasolinera de carretera y llega a ser negativa a su paso por El Fargue. este Barrio granadino perteneciente al albaicín se creó por el florecimiento de los cármenes típicos de la zona y aunque parezca inclreible alberga en su seno una fábrica armamentística fundada por Alfonso XIII en 1908 y que actualmente pertenece a General Dynamics, ahí es ná!

Perfil de Puerto Lobo extraido de altimetrías.net gracias a Fernando Silló

Perfil de Puerto Lobo extraido de altimetrías.net gracias a Fernando Silló

En la entrada a El Fargue nos encontraremos con un desvío a la derecha que, en caso de cogerlo, nos llevaría a la Abadía del Sacromonte (de la que hablaremos en otras salidas). Justo después de este cruce a nuestra derecha pasaremos junto a la terraza-restaurante “El Caldero”, lugar al que os recomiendo la visita para degustar sus carnes y disfrutar de una buena tarde en una terraza muy acogedora y si tenéis suerte, con buena música en directo. Eso sí, preparad la cartera…

Nuestro recorrido continúa enfrentándose a los desniveles más duros de la subida a Puerto  Lobo, que en cualquier caso no alcanzarán más del 6% hasta que lleguemos al desvío que nos introducirá en el interior de la Sierra de Huetor. Este Parque Natural de la Sierra de Huétor comprende los municipios de Alfacar, Beas de Granada, Cogollos Vega, Nívar, Víznar, Huétor-Santillán y Diezma, y cuenta entre los parajes de estos pueblos con una gran cantidad de acequias, alquerías y baños árabes. Otro de sus mayores atractivos es la ruta de Las Trincheras, un sendero que recorre las distintas trincheras construídas durante la guerra civil a lo largo de toda la serranía de Huetor.

cartel puerto lobo

Entrada al Parque Natural Sierra de Huétor

Entrada al Parque Natural Sierra de Huétor

Una vez entre los pinares de la sierra continuaremos por carretera, eso sí, esta vez se nota el cambio de asfalto y como las ruedas de la bici se agarran más a la carretera. Nuestro próximo punto importante se encuentra en la intersección que nos llevará hasta el centro de visitantes.

Intersección. A la izquierda iremos en dirección Víznar pasando por el área recreativa y Aventura Amazónia. Hacia la izquierda nos dirigimos al centro de visitantes y el interior del Parque Natural.

Intersección. A la izquierda iremos en dirección Víznar pasando por el área recreativa y Aventura Amazónia. Hacia la derecha nos dirigimos al centro de visitantes y el interior del Parque Natural.

En esta intersección nos dirigiremos hacia la derecha, tomando nuevamente el camino de la derecha (donde hay un disco de dirección prohibida). El desnivel de la carretera asciende un poco más y tras 500 metros nos deja en el centro de visitantes de Puerto Lobo, desde aquí, tras 100 metros más de carretera cogeremos una pista forestal  (el recorrido por esta pista merece más de una parada para disfrutar las vistas y tomar alguna que otra foto) que nos llevará hasta el mirador de la Cueva del Gatodesde donde podremos disfrutar de unas magníficas vistas de todo el parque e incluso ver los restos de las trincheras construidas durante la guerra civil. En nuestro recorrido pasaremos por la entrada a distintos senderos que transcurren por los parajes de la Sierra y que nos mostrarían su riqueza natural.

VISTAS SUBIDA

Mirador de la Cueva del Gato

Mirador de la Cueva del Gato

Desde el mirador y hasta el punto más alto de nuestro recorrido tendremos que comenzar a subir piñones para afrontar el último kilómetro, donde los porcentajes se disparan hacia arriba. Una vez en la cima se trata de meter desarrollo y bajar, tomando sus precauciones en el primer kilómetro, ya que el recorrido sigue transitando por la pista forestal. Despúes de este primer kilómetro llegamos al área recreativa de la Alfaguara y desde aquí nuestro camino continúa por una carretera bien asfaltada. Escondido entre los pinares de la alfaguara y la sierra por la parte de Alfacar, se encuentran también los restos del Hospital para tuberculosos construido para luchar contra la enfermedad en 1923 por Berta Wilhelmi pedagoga, feminista y filántropa que defendió durante su vida la aptitud de la mujer para todas las profesiones y que puso en marcha sus ideas educativas en la provincia de Granada.

Área recreativa de la Alfaguara

Área recreativa de la Alfaguara

Área recreativa de la Alfaguara

Área recreativa de la Alfaguara

Tras pasar el área recreativa, a aproximadamente 1 Kilómetro encontraremos una intersección en la que giraremos a la izquierda para tomar el camino en dirección Alfacar y Nívar.

intersección

Desde aquí, cargamos plato, metemos piñones y nos disponemos a disfrutar de la bajada, reponer fuerzas (alguna pieza de fruta siempre conviene llevar en estas rutas) y soltar un poco los músculos después de la dura subida que hemos afrontado.

El próximo cruce nos llevará a Nívar si seguimos por la derecha, y a Alfacar y Víznar (nuestra elección) en caso de girar a la izquierda. Justo en este cruce podremos parar en el mirador del mismo para disfrutar de las magníficas vistas de estos parajes.

Continuamos bajando, llegando al pueblo de Víznar, conocido, sobre todo, por ser el lugar en el que los historiadores sitúan el lugar del fusilamiento y posterior enterramiento de Federico García Lorca. Pero, Víznar además de este triste e interesante episodio de la historia de nuestro país, alberga unos parajes envidiables para el disfrute de la naturaleza. Rodeado de cerros y barrancos, el pueblo de Víznar nació al albergue de la acequia de Aynadamar, que conduce las aguas de Fuente Grande hacia Granada y sirvió para ampliar el abastecimiento de agua en el Albaicín durante la época zirí (actualmente la acequia solo llega hasta El Fargue). Los parajes de Víznar esconden además un pequeño grupo de pinsapos (abies pinsapo), especie que además de en estos parajes, encontraremos sobre todo en las Sierras de Ronda y Grazalema, y que podremos ver si nos adentramos en el sendero de la cruz de Víznar.

Pasando por el centro del pueblo de Víznar (callejeando por las estrechas y pequeñas calles del mismo) saldremos a la carretera que une dicho pueblo con Granada por la parte Norte de dicha ciudad. Para terminar nuestra ruta continuaremos subiendo la conocida como cuesta de las cervezas Alhambra, llamada así por estar situada la fábrica de estas cervezas en la misma, y subiendo un par de kilómetros hasta la entrada al albaicín por carretera de Murcia, donde damos por concluida nuestra salida en bici.

Os dejo el enlace al track de wikiloc:

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=6947914

PDTA: En el track se puede observar un desvío en el recorrido que nos lleva hasta Nívar. La razón de este desvío es intentar buscar un lugar donde comprar parches o una cámara para arreglar el pinchazo con el que tuve que realizar la ruta desde el mirador de la Cueva del Gato. Finalmente no logré encontrar ningún sitio, así que recorrí el resto del camino parando cada 2 o 3 Km a llenar la rueda. Ya sabéis, no seáis tan listas/os como yo y revisad que lleváis todo el equipamiento necesario, la confianza trae estos problemas. Una ruta de 2 horas 15 minutos se convierte en 3 horas jejejeje. 

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Descubriendo los parajes de Granada (Cenes de la Vega-Dúdar-Quentar y el Barranco del abogado)

Nuestra nueva ruta sale una vez más de Granada por el paseo del salón en dirección a la carretera de la sierra. El primer punto de interés que encontraremos en el recorrido es el pueblo de Cenes de la Vega, apenas a unos 5 Km de Granada. Cenes tiene sus orígenes en el siglo XVI y forma parte de una de las rutas de Al-Ándalus (rutas del legado andalusí), la ruta de Münzer (en honor al viajero y humanista Jerónimo Münzer). Esta antigua ruta, también conocida como Camino Real, unía Granada con Almería por pueblos del interior, pasando por los macizos montañosos. Fue una antigua vía de comunicación muy transitada en al-Ándalus. Las acequias de Cenes (tiene dos, una alta y otra baja) han bañado las tierras tanto del pueblo como de la ciudad de Granada. El canal de los Franceses, en el mismo pueblo, fue construido por una sociedad francesa para lavar las arenas auríferas del Cerro del Oro en el siglo XIX.

perfil y recorrido

Nuestro camino continua en dirección a Pinos Genil, dejando a la derecha el desvío que nos llevaría hacia Sierra Nevada.

desvío hacia Sierra NevadaEn la carretera hacia Pinos Genil, cogeremos el desvío hacia la izquierda que nos llevará a la carretera de Dúdar y Quéntar, aproximadamente en el Km 7 o 7.5 de nuestra ruta. Hasta este momento nuestra ruta ha transcurrido por carretera, sin ningún tipo de pendiente significativa de ascenso o descenso, pero a partir de aquí alternaremos falsos llanos con ligeras subidas, en cualquier caso el recorrido se puede hacer de forma bastante cómoda y sin ninguna dificultad para cicloturistas inexpertos, eso sí poniendo atención a la circulación de los vehículos de motor.

El primer pueblo que encontraremos en nuestro camino será el municipio de Dúdar (que al igual que Cenes también forma parte de la ruta de Münzer), situado en la depresión entre Sierra Nevada y la Sierra de Huétor, los primeros escritos que que hablan de este asentamiento datan del siglo XIII. Tras la expulsión de los moríscos por parte de los reyes católicos y su posterior repoblación por parte de Felipe II, Dúdar pasó a formar parte de las propiedades de los Duques de Borbón, llamándose Villa Mena del río Aguas Blancas. El último propietario fue el Marqués de Balboa, de cuyo administrador, según cuentan en la web del propio ayuntamiento, descienden gran cantidad de sus actuales habitantes, yo no digo ná… Es curioso que un pueblo que se encuentra tan cerca de la capital conserve el encanto de los pueblos de las sierras y montañas de Granada. Desde el propio municipio de Dúdar parten una gran cantidad de rutas de montaña que se internan en las sierras de Huétor y de Sierra Nevada, pero eso es otra historia.

Dúdar

Desde Dúdar y hasta el final de nuestra ruta, al menos del camino de ida, apenas nos restan unos 4 Km que nos llevarán hasta la parte alta del pueblo de Quéntar (957 metros de altura) que como los anteriores está incluido en la ruta Münzer del que se han encontrado vestígios arqueológicos que datan de la época anterior a la presencia musulmana. Aunque parece que el origen del nombre del pueblo no está claro, algunos dicen que puede provenir de esta época íbera, así derivaría de “QARYAT AL-QANTAR”, donde QARYAT significa alquería, mientras que AL-QANTAR significaría puente. No hay que olvidar que Quéntar se encontraba dividida en 3 asentamientos: la alquería grande, la alquería pequeña y el Iqlim de Dur.

Quéntar. Parte baja

La vuelta transcurre por llano, alternado con ligeras bajadas. Una vez en el cruce con la carretera de Pinos Genil cogeremos dirección a Granada, siguiendo por tramos favorables de carretera sin ningún desnivel reseñable. Antes de llegar a Granada, nos pegaremos a nuestra derecha para coger la subida que nos llevará hacia el parking de la Alhambra (869 metros de altitud) después de ascender 2 Km aproximadamente. La subida nos va mostrando las hermosas vistas de Granada desde unos de sus lugares más elevados.

Justo antes de llegar al parking nos encontraremos con un desvío a la derecha que nos señala el camino hacia el barranco del abogado, uno de los lugares que forman parte de la Ruta de Boabdil, por donde el último rey musulmán de Granada caminó a su encuentro con las autoridades cristianas para la entrega de las llaves de la ciudad de la Alhambra. Si tenéis algo de tiempo, no dudéis en disfrutar de las maravillosas vistas de la ciudad de Granada y sus alrededores desde el mirador que lleva el mismo nombre.

Para finalizar nuestra ruta continuaremos bajando camino del barrio del Realejo, donde daremos por concluido nuestro camino después de 30 Km.

Os dejo la ruta en wikiloc:

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=6907336

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