Los comienzos nunca son fáciles

“Hay gente que no soporta la soledad y cuando el propio ego desaparece necesita sentir el cariño de los demás para encender el fuego que se ha apagado en su interior. Pero yo no soy así; yo necesito poder alejarme de los abrazos de los demás y únicamente en la soledadpuedo encontrar la serenidad para responder a las preguntas que, ante las personas que quiero, guardo en un cajón para mostrar serenidad y fuerza. Pero todos los cajones, en un momento u otro, tienen que abrirse”.

(La frontera invisible, K. Jornet pág.32)

Por lo general cuando escribimos sobre nuestras experiencias en cualquier ámbito, tambien en el deportivo, solemos reflejar los procesos avanzados, completos o con ciertos objetivos conseguidos. En esos fragmentos de experiencias a veces olvidamos los comienzos, haciendo parecer que el camino hasta llegar a recorrer 120 kilómetros o terminar cualquier tipo de prueba de carretera o de BTT fua poco más que un par de salidas y unas horas sobre la bici.

Me atrevo a decir, por mi experiencia, que eso mismo sucede cuando tratamos de mostrar lo que hacemos en otros campos como la educación o la intervención. Por eso, hoy quería recoger esos comienzos en bici después de un largo parón. Ese principio de proyecto y objetivo. Os traigo los primeros entrenamientos después de un parón que se extiende casi 3 meses, no por gusto, sino por diversas circunstancias. Parones que hacen que volver al trabajo físico cueste el doble de lo que nos costaba antes.

Este año he comenzado bastante tarde la vuelta al entrenamiento, concretamente el 26 de febrero y después de una parada que venía desde el 6 de noviembre, justo cuando participé en la media maratón ciudad de Granada.

La verdad, es que cada año, cuando vuelvo a retomar el placer de subirme a la bicicleta para hacer unos kilómetros, el proceso se repite. Por lo general, llevas mucho tiempo queriendo comenzar a salir pero, entre el trabajo y los compromisos con otras personas, la primera salida se va retardando. Pensarlo mucho quizás es la mejor forma de no comenzar nunca.

Me cuesta tomar la decisión, simplemente por pensarla. Pero, para mí, salir con la bici es una necesidad, una forma de airear la mente, soñar, ver más allá de los problemas que nos ahogan en el día a día. Salir es encontrarme con la naturaleza y con mi soledad, para no perder la oportunidad, una vez que se vuelve, de poder encontrarme con los demás.

Casi todos los años llega un día en que sin saber por qué o al menos sin explicación lógica, te levantas de la cama, miras esa bici y piensas, ¡HOY SALGO!. Ya está, no había ni hay nada más que pensar. Es cuestión de actuar, de no planear el momento idóneo, porque, por supuesto, nunca llegará el momento idóneo. Es solo cuestión de hacer, de coger el culote y el maillot, de llenar el bidón de agua, ponerte el casco y salir pitando.

Para mí, poco importa si la primera salida es de 45 minutos, de 1 hora, de si son 15, 20 o 30 kilómetros. La primera salida solo representa el placer de volver a disfrutar con una actividad que sabes que te encanta, pero que no siempre puedes practicar. A partir de aquí, todo rueda solo… las reacciones físicas de nuestro cuerpo generan los impulsos necesarios para que no olvides ese placer de impulsar los pedales para hacer rodar las ruedas de la bici. Es como esa primera vez que comes una onza de chocolate y ya siempre, buscarás ese pequeño trocito para poder paladear el intenso sabor que te dejó aquella primera vez.

Así que, la primera salida fue un precioso disfrute de los alrededores de Granada. Un poco de barro, siempre ayuda a recordar la parte más divertida de este deporte.

Ruta de Btt por la fuente de la bicha hacia Pinos Genil

En Strava tenéis todo los detalles de la ruta: https://www.strava.com/activities/897222507

A quienes empiezan en esto de la bicicleta, siempre les recomiendo que comiencen por salidas como esta. El recorrido es suave, sin apenas dificultad y completamente llano. Además podemos disfrutar de un paisaje maravilloso junto al río Genil y para terminar atrevernos a probar uno de los famosos arroces del bar “Los cazadores”, en Pino Genil, parada casi obligatoria, ya sea para comer unas tapas y después volver o simplemente para rellenar nuestros botes de agua.

Bueno, comenzamos el año con una entrada corta y sencilla, simplemente para ir desentimeciendo los músculos y preparar el cuerpo para todo lo que está por llegar. Comenzar es hacer, sin pensarlo demasiado, comenzar es, a veces, tirarse al agua sin salvavidas.

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